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31 de octubre de 2008

Tretas de Halloween: Día Siguiente

carved_upBueno queridos esqueletos, aparentemente fallé en mi plan de postear un cuento por día. Preferí priorizar en este caso la calidad, ante la rapidez.
Pero como prometí hoy les traigo un cuento especial. Todo comenzó en Twitter (si no saben que es averigüen, y registrensen, porque en menos de dos años lo van a estar usando de todas formas). Thomas Huxley, más conocido como el creador de UpcomingPixar (el más popular blog sobre el estudio), mencionó que tenia que escribir una historia para el secundario. Mediante Twitter solicitó ideas para la historia ya que no se le ocurría nada. Yo pensando "¡Ajá!, ¿porque no hacer una buena acción del día y darle una mano a este descarriádo jovencito con mis super-poderes?" entonces le mandé mi sugerencia, que dada la limitación de Twitter, no podía superar los 140 caracteres.
Básicamente era algo como "Un chico talla una calabaza para Halloween, la cual eventualmente cobra vida y se come a toda su familia". Y de la forma que me lo imagine, era una historia infantil macabra y con tono cómico.
Al muchacho le gustó la sugerencia y decidió escribirlo. Habiendo estado siguiendo sus mensajes de Twitter, realmente dudaba de su capacidad creativa (por no decir que me estaba convenciendo de que era un idiota, a juzgar por los 42 mensajes diarios que escribía sobre el iPhone que anhelaba tener). Me olvide del asunto, hasta que días después escribió un mensaje diciendo que la historia había sido un éxito en su curso. Yo pensé "que groso que soy", naturalmente, y le dije que me la mandara, que tenia muchas ganas de leerla.
Lo que leí no solo era mucho mejor y más original de lo que había pensado, sino que simplemente no puedo tomar ni un poco de crédito, porque se la apropio completamente. No es una pieza brillante de literatura, pero definitivamente es mucho mejor de lo que yo hubiese hecho a los 17 años.

Sin más preambulo, les deseo un feliz Halloween con la siguiente historia:

ALL CARVED UP
Por Thomas Huxley

El sol posaba sobre el insignificante suburbio de Chino Hills cerca de Los Angeles. Insignificantes personas iban calle abajo hacia sus casas. Muchos eran un dolor a la vista, y no porque estuviesen escandalosamente borrachos o fuesen horriblemente feos, sino porque era Halloween y todos iban vestidos con sus aterradores y grotescos disfraces. Una casa insignificante ocupaba parte trasera de Hilltop Park sobre Ashwood Lane, empollando sobre el pavimento que yacia bajo ella. Digo casa porque ya no era más un hogar. Un horripiliante evento de proporciones epicas habia tomado lugar la noche anterior, causando a más de un policia la necesidad expulsar sus rapidamente ingeridos desayunos en el pavimento, y no porque no las donas hayan estado rancias o mohosas.
El agente Dick McCain del FBI arribó a la escena escasos momentos después del amanecer esperando encontrarse con lo usual; eso sería, cuerpos asquerosamente mutilados luego de una enloquecida masacre por parte de un miembro de la familia, o la firma identificable de un asesino serial que el ha estado intentando atrapar. O incluso una celebridad ebria, hasta la medula de cocaína, estrellada en un árbol. Pero nada, ni siquiera el asesinato de su madre por parte de su mascota, el gato Fluffy, podría prepararlo para aquello que yacia en la casa que había dejado de ser insignificante. Un humilde policía que no podía sacar su mente del desayuno, que casualmente estaba en frente de él, de mala gana entregó al Agente McCain un informe preliminar sobre la situación antes de que entrara en la propiedad.


El reporte era vago, demasiado vago para los de la talla del Agente McCain. El podia sentir que algo estaba mal, de forma similiar en que la mayoria de los americanos podrian sentir que algo estaba mal su pais pero aun así no podrian con exactitud señalarlo, incluso cuando el problema podria encontrarse en una gran casa blanca que los mira a la cara todos y cada día como un mal olor que no se disipa. Lo sería si el Agente Dick no pudiese ver las bolsas de miscelaneas fragmentos corporales masticados que estaban frente a el. Tan obvio como que los ciudadanos chinos estan a la quema de monjes Tibetanos, el caminó pasando por el cesped y dentro de la casa donde fue bienvenido por un salpicado de sustancia naranja espesa y sangre esparcida por todo el piso de roble delante de él. Tras una inspección más detenida notó que la sustancia naranja olia sospechosamente a calabaza. Y por calabaza se referia al vegetal naranja, no al codigo interno policial que significaba otra cosa.

La sangre manchaba su camino por el piso hacia una de las habitaciones. Lo que sea que haya hecho esto tuvo que ser arrastrado, pensó McCain. El accedió a la habitacion principal, alguien habia tenido una noche salvaje, pensó, recordando el encuentro que el mismo tuvo con una rubia alta la semana anterior. Un investigador de la escena del crimen estaba sellando una bolsa de plastico, un dedo anular inerte era su contenido.
- Este lugar es un desastre - dijo el investigador casualmente.
- ¿Perdón? - contestó McCain, su mente claramente distante. Una investigadora alta y rubia que pasaba ocupaba sus pensamiento. Ella y la morocha de la fiesta de Halloween anoche.
- No he visto nada como esto desde que empezé con este trabajo el mes pasado - comentó el investigador, un completo novato en el arte de la conversación -. Me alegro que hayamos atrapado al bastardo. ¡Enfermo hijo d@!*%&$!
- Oh... oh si, claro - dijo McCain, deseando que aquel imbecil dejara de hablarle como si fuesen amigos, o incluso colegas del trabajo -. Me tengo que ir, pero un gusto hablar con vos. Tengo al único sospechoso, el hijo, allá en el hospital. Alguien mencionó que tiene veintitres... ¿porqué rayos no se mudó? En fin, chau... - dijo McCain, tratando de alejarse de ese tonto tan rápido como Michael Phelps de los esteroides.
- Bill.
- Claro, Bill. Chau.
- Chau.


- Transcripción -
Entrevistador: Agente Dick McCain
Entrevistado: Simon Palin

DM: Ahora hijo, se que esto es difícil para vos. Tus padres murieron de una forma atrozmente horrible. Quiero decir, he visto muchas muertes atroces, pero esta es la peor. Definitivamente en mi top five de muertes atroces que he visto. Muy, muy mal. No tenés idea. Es triste pensar que son solo otra obscura estadística. Pero decime pibe, ¿qué fue lo que paso exactamente?

SP: Se...se... se los comió. Fue horrible. Se los comió a ambos... gritaron... y el gato.... se comió al gato... pero, pero no a mi. Me dijo que no quería destruir a su creador... yo lo traje a este mundo, ¿pero no lo podía sacar? ¿Usted piensa que es el monstruo? No... no... no es el monstruo. ¡Yo soy el monstruo! Yo lo creé y yo debería estar encerrado, no aquello. ¡¿Cómo pude haber hecho algo como esto?!

DM: No te maltrates asi pibe, no fue tu culpa. No podrías haberlo sabido. No hay forma de que alguien pudiese haber sabido que haría semejante cosa.

SP: ¡Pero si no lo hubiese comprado, esto no habría pasado! Me miró con sus enormes ojos, fijamente dentro de mi alma y supo que era lo que yo pensaba. Mis padres, murieron de la forma más atrozmente horrible imaginable. Realmente sufrieron. Mi mamá gritó por ayuda mientras estaba siendo comida de la cintura hacia arriba. Hizo quedar a "Tiburon" como "Barney y Sus Amigos" No pude hacer nada, no podía ayudarla. Era demasiado tarde.

DM: No te preocupes pibe, se va a ir de por vida. Lo van a hacer sopa en la cárcel. Acordate lo que digo. Desearía que hubiese algo más que pueda hacer. Realmente. Voy a volver en unas horas a visitarte ¿esta bien? No te preocupes pibe, todo va a estar bien ahora.


- Se va a ir de por vida - informó McCain a su superior. El estaba orgulloso del trabajo que había logrado al aprender aquel criminal. Juntos miraron la fotografía del recién capturado.
- Ahh McCain, lo haz hecho de nuevo.


- * -

Entremedio de la historia, había documentos policíacos que ayudan a contar el relato pero no tuve tiempo de crearlos para incluirlos, quizás lo haga después. ¿Que les pareció?

Si todo sale bien, tengo la intención de estrenar mañana (o sea el mismo viernes) mi gran cuento. Crucen sus aletas.

Y básicamente eso,
- Sam

28 de octubre de 2008

Tretas de Halloween: Día Uno

2928217862_a211facff2_bBueno, tengo un plan. Voy a publicar un cuento por día durante toda esta semana. Más que nada es usar Halloween como excusa propia para escribir.

El plan especifico es el siguiente. Los tres primeros días voy a publicar tres nuevos cuentos de Morlacs. Asiduos lectores recordarán que para San Valentin, hice una tarjeta en la cual pudieron apreciar la primer aparición pública de los Morlacs.
Al poco tiempo decidí que voy a escribir lo que posiblemente daré en llamar "El Gran Libro De Los Morlacs". Una serie de relatos mórbidos que inevitablemente terminan mal. Todos escritos en diversos estilos, y todos con Morlacs en ellos. Ya voy a hablar más en profundidad sobre este proyecto a medida que evolucione.
Algunos de los cuentos que les voy a presentar durante esta semana, quizás formen parte del libro (en versiones más extendidas y elaboradas), algunos quizás no.
Para el jueves tengo un cuento sorpresa, que no es precisamente mío aunque algo tuve que ver con el. Y finalmente para Halloween, voy a estrenar en exclusiva (o al menos tengo la intención), el cuento que tengo en el horno hace dos años ya, La Historia Del Largo Cabello. Un puñado de afortunados ya han tenido oportunidad de leer el primer borrador el año pasado, pero esta será la versión final.
Bueno, ese es el plan, y espero tener éxito.

Sin más cháchara, les presento la historia de hoy:

 marshmallowfield_sam

El fin de Marshmallowfield Trust
Por Sam

Los oficinistas iban de un lado a otro, sosteniendo papeles, o tazas de café humeantes (a veces ambas cosas). Los cuarenta y dos teléfonos de ese piso solicitaban atención, tal como un grupo de cuarenta y dos bebes lo harían (haciendo mucho ruido).
Ocasionalmente los oficinistas atendían alguno de los (42) teléfonos, farfullaban una serie de tecnicismos, recitaban una serie de números o daban una lista de nombres (no necesariamente en ese orden), colgaban y seguían su camino. Alguien ajeno a aquel mundo incluso podría llegar admirar esta misteriosa danza corporativa. Era un día como cualquier otro en Marshmallowfield Investment Trust.
- Necesito los números de Fairclad Corp - dijo Stevenson a Waterville.
- Los tiene Smith, pero creo que aun está esperando el cierre de Klaxonland - respondió Waterville a Stevenson.
Una fotocopiadora emitía un resplandor de luz y copiaba hoja tras hoja de desalmada burocracia impresa. Unos oficinistas hacian fila detras de la máquina, sosteniendo pilas de papeles esperando a ser copiados, algunos de ellos tenían Blackberrys e intercambiaban mensajes, llamadas y tecnicismos con oficinistas de otros edificios y empresas.
- Hey, ¿has visto este memo? - preguntó Waterville a Stevenson.
- ¿Cuál de ellos? - dijo Stevenson a Waterville.
- Pues dice... - Waterville hizo una breve pausa para ponerse los lentes y alejar el memo que sostenía en su mano lo suficiente para leerlo. "Hoy a las nueve quince llegan los Morlacs. Proceder adecuadamente."
- ¿Los Morlacs? ¿Acaso es una distribuidora de la que no estoy al tanto? - dijo Stevenson a Waterville, extrañado.
- No lo se, ¿crees que sea una broma de Jenkins? - consultó Waterville a Stevenson.
- Es una posibilidad - dijo Stevenson a Waterville, tratando de entender cual sería la gracia del memo.


Eran las nueve en punto de la mañana y la danza continuaba. Un piso repleto de cubículos que contenían atareados oficinistas. Smith entregó los números de Fairclad Corp a Stevenson tras el cierre de Klaxonland. Stevenson terminaba los últimos detalles de su reporte para luego entregárselo a Waterville, quien tras aprobarlo le informaría a los distribuidores correspondientes.
Waterville entró a trabajar para Marshmellowfield Trust hace catorce años, siete horas y veintitrés minutos. Súbitamente, tuvo una epifanía casi celestial (algo que no ocurría en Marshmellowfield Trust desde Octubre de 1917), su fría lógica calculadora mental se detuvo y su maquinaria emocional se puso en marcha, como si fuese fruto de un desperfecto técnico.
Waterville empezó a darse cuenta de que no pasaba mucho tiempo con su familia, de que había un vacío en su vida que había estado intentando llenar con burocracia durante los últimos catorce años, dos meses, cinco días, siete horas y veinticuatro minutos. Los engranajes de su imaginación, que habían estado inmóviles por esa cantidad de tiempo, comenzaron a movilizarse. Waterville empezó a soñar despierto:

El sol matutino bañaba de luz la cocina, donde Waterville, quien vestía una camisa casual y unos shorts, intentaba resolver el crucigrama del periódico.
- Querida, - dijo Waterville a su esposa Jannice - creo que deberíamos tomarnos el día y hacer un picnic en el Strangesquare Park.
- Cariño, esa es una fantástica idea, voy a preparar unos emparedados. - dijo su esposa Jannice a Waterville.
El hijo de Waterville y su esposa Jannice, bajo corriendo las escaleras y entró en la cocina.
- ¿Qué hay de nuevo padre? - preguntó Waterville Jr a Waterville.
- Prepara tu cometa Junior, vamos a ir de picnic al Strangesquare Park - dijo Waterville a Waterville Jr.
- ¡Oh, genial papá! - dijo Waterville Jr a Waterville -. ¿Crees que algún día pueda ser astronauta como tu?
- Claro que sí hijo, claro que sí.

9:15 AM. Un grito de horror proveniente del hall de ascensores de Marshmallowfield Trust, hizo despertar a Waterville de su sueño diurno. Su imaginación volvió a detenerse, y su fría lógica calculadora mental volvió a funcionar como siempre.
- ¿Acaso PlummingShares cerró en baja para que estén tan alterados? - preguntó Stevenson a Waterville.
- No lo creo - dijo Waterville a Stevenson -. PlummingShares no ha decaído desde hace ocho años. Esto es algo más...
- ¡El memo! - gritó una voz a lo lejos -. ¡Si tan solo hubiésemos leído el memo!
Las puertas del ascensor principal se abrieron, y las criaturas empezaron a salir de el. Muchas más de las que era posible que hayan entrado en ese ascensor. Cada una de ellas buscando un objetivo, un oficinista, y avanzándose sobre ellos.
- ¡Los Morlacs! ¡Oh, por dios Stevenson! - fue lo último que Waterville dijo antes de ser digerido por un reptante Morlac.
A las nueve horas y dieciocho minutos de la mañana, Marshmallowfield Investment Trust, había llegado a su fin después de ciento doce años, tres meses y cuatro días de servicio.




Y básicamente eso.
Comenten que les pareció, y vuelvan mañana por más... ¡MORBIDAS HISTORIAS DE MORLACS!

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